Carrot cake de mandarina clemenules, miel y almendras

Nos encantan los productos de proximidad y llevarlos a la repostería casera. Castellón y l’Horta Sud nos ofrecen ingredientes que merece la pena aprovechar en la cocina, comprando a productores y comercios cercanos.

En esta carrot cake, los protagonistas son la mandarina clemenules, la almendra y la miel. La mandarina combina fenomenal con la zanahoria o carlota: aporta un aroma fresco que acompaña su dulzor y queda especialmente bien con la canela y la crema de queso.

El resultado es una tarta jugosa, fácil de preparar y súper rica. Aunque lleva varios pasos, puedes hacer el bizcocho el día anterior y dejar el montaje para el siguiente.

Ingredientes

Cantidades orientativas para un molde de 20 cm, unas 10–12 raciones.

Para el bizcocho

  • 4 huevos medianos.
  • 200 g de harina de trigo.
  • 150 g de azúcar moreno.
  • 120 ml de aceite de girasol o de oliva suave.
  • 250 g de zanahoria pelada.
  • 2–3 mandarinas clemenules pequeñas: utilizaremos unos 180 g de puré una vez cocinadas.
  • 80 g de almendras peladas y picadas.
  • 2 cucharadas soperas de miel, unos 40 g.
  • 12 g de levadura química de repostería.
  • 1 cucharadita de canela molida.
  • Una pizca de sal.
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla, opcional.

Para el almíbar

  • 80 ml de mistela.
  • 40 ml de agua.
  • 30 g de azúcar.
  • Una ramita pequeña de canela, opcional.

Si la van a tomar niños, sustituye la mistela por agua o zumo de mandarina. Un hervor breve no elimina todo el alcohol.

Para la crema de queso

  • 150 g de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente.
  • 150 g de azúcar glas tamizado.
  • 400 g de queso crema entero, frío.
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla.

Para decorar

  • Almendra picada, ligeramente tostada.
  • Fresas.
  • Unas tiras finas de zanahoria.
  • Flores comestibles aptas para consumo alimentario.

Elaboración paso a paso

1. Cocina las mandarinas

Lava bien las mandarinas, córtalas por la mitad y retira las semillas, si las tienen.

Colócalas en un recipiente apto para microondas con dos cucharadas de agua. Tapa con una tapa adecuada, dejando salida para el vapor, y cocina durante 3 minutos a máxima potencia. Comprueba su textura y continúa en intervalos de un minuto hasta que estén blandas.

Déjalas templar, escurre el agua sobrante y tritura hasta conseguir un puré fino. Pesa 180 g para añadirlos a la masa.

Truco: la piel aporta mucho aroma, pero, si tiene una capa blanca gruesa o resulta amarga, utiliza únicamente la pulpa y un poco de ralladura de la parte naranja.

2. Prepara la zanahoria y las almendras

Ralla la zanahoria muy fina. También puedes triturarla con el puré de mandarina hasta que no queden trozos grandes.

Pica las almendras en trocitos pequeños y reserva.

3. Prepara la masa del bizcocho

Precalienta el horno a 170 °C, con calor arriba y abajo. Engrasa el molde y forra la base con papel de horno.

Bate los huevos con el azúcar durante 3–4 minutos, hasta que la mezcla aumente de volumen. Añade el aceite poco a poco y, después, la miel y la vainilla.

En otro recipiente, mezcla la harina, la levadura, la canela y la sal.

Incorpora los ingredientes secos a la mezcla de huevos en dos tandas, alternándolos con la mandarina y la zanahoria. Mezcla con una espátula, sin trabajar demasiado la masa.

Añade las almendras picadas y termina de integrar.

4. Hornea

Vierte la masa en el molde y hornea durante 50–65 minutos aproximadamente, dependiendo del horno.

Antes de sacarlo, pincha el centro con una brocheta: debe salir sin masa cruda, aunque puede conservar alguna miga húmeda. Si se dora demasiado por encima, cúbrelo holgadamente con papel de aluminio y continúa la cocción.

Deja reposar unos 15 minutos, desmolda y coloca sobre una rejilla hasta que se enfríe por completo.

Truco: el bizcocho se corta mejor frío. Puedes prepararlo el día anterior y guardarlo bien envuelto en la nevera cuando haya perdido todo el calor.

5. Prepara el almíbar

Pon la mistela, el agua, el azúcar y la canela en un cazo. Calienta suavemente, removiendo hasta que se disuelva el azúcar, y deja hervir un par de minutos.

Retira del fuego y deja enfriar. Quita la ramita de canela antes de utilizarlo.

6. Prepara la crema de queso

Bate la mantequilla a temperatura ambiente hasta que esté cremosa.

Añade el azúcar glas tamizado en varias tandas, empezando a velocidad baja. Cuando esté integrado, incorpora la vainilla.

Agrega el queso crema frío y bate a velocidad baja solo hasta conseguir una crema uniforme. Si queda demasiado blanda, guárdala en la nevera durante 20–30 minutos.

Truco: utiliza queso crema entero y retira el líquido que pueda tener el envase. Evita batir demasiado una vez incorporado, porque la crema puede perder consistencia.

7. Monta la tarta

Corta el bizcocho frío en tres discos. Si no tiene suficiente altura, puedes hacer dos capas.

Coloca el primer disco sobre la fuente y pincela con un poco de almíbar. No hace falta empaparlo: la zanahoria y la mandarina ya aportan bastante humedad.

Extiende una capa de crema y repite el proceso con los siguientes discos.

Cubre la superficie y los laterales con una capa fina de crema. Guarda en la nevera durante al menos una hora para que se asiente.

8. Decora

Termina con almendra picada, fresas, unas tiras finas de zanahoria y flores comestibles.

Añade la fruta y las flores poco antes de servir. Utiliza siempre flores identificadas como comestibles y cultivadas para uso alimentario.

Mis trucos para esta receta

Para utilizar la miel sin desperdiciarla

Unta la cuchara con unas gotas del aceite de la receta antes de medir la miel. Se deslizará fácilmente y apenas quedará pegada.

Si la miel está cristalizada, templa el tarro al baño maría, con agua caliente sin que llegue a hervir, hasta que vuelva a estar fluida.

Para quitar la piel de las almendras

Introduce las almendras crudas en agua hirviendo durante aproximadamente un minuto. Escúrrelas y pásalas por agua fría.

Presiona suavemente cada almendra entre los dedos: la piel marrón se desprenderá con facilidad. Extiéndelas sobre un paño y sécalas bien antes de picarlas.

Para decorar, puedes tostarlas unos minutos en una sartén a fuego suave. Déjalas enfriar por completo antes de ponerlas sobre la crema.

Para aprovechar la piel de la mandarina o la naranja

La parte naranja de la piel concentra mucho aroma. Retírala con un pelador, procurando dejar atrás la parte blanca, que puede aportar amargor.

Puedes utilizar unas tiras para infusionar nata y preparar un acompañamiento para la tarta:

  • Calienta 200 ml de nata para montar con dos o tres tiras de piel de mandarina o naranja.
  • Retira del fuego justo antes de que hierva.
  • Tapa y deja infusionar durante 15–20 minutos.
  • Cuela y guarda en la nevera hasta que esté bien fría, preferiblemente hasta el día siguiente.
  • Móntala y sirve una pequeña cantidad junto a cada porción.

Esta nata es un acompañamiento opcional; no se añade a la crema de mantequilla y queso de la receta.

Conservación

Guarda la tarta tapada en la nevera y consúmela en 3–4 días. Saca las porciones que vayas a servir unos 15–20 minutos antes para disfrutar mejor de su textura. Animaos a prepararla en casa. La combinación de mandarina, zanahoria, miel y almendras queda fenomenal, y con la crema de queso resulta una tarta de esas que apetece repetir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio