


Una receta fácil, veraniega y con ingredientes naturales de temporada
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Introducción:
Las ciruelas son una de esas frutas que marcan el verano: jugosas, dulces y con un color vibrante que enamora. Ya sean rojas, verdes o amarillas, todas tienen su encanto… pero hoy nos quedamos con las ciruelas amarillas de la variedad Claudia Reina, muy típicas en España durante los meses más calurosos.
Tienen una textura firme, un sabor equilibrado entre dulce y ácido, y una pulpa jugosa perfecta para usar en compotas o postres fríos. En esta receta, las combinamos con dos tipos de chocolate, una crema suave aromatizada con vainilla natural y flores de hinojo, y una decoración inspirada en la estética floral del verano mediterráneo
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Ingredientes:
Para la crema:
• 200 ml de nata para montar (mín. 35% M.G.)
• 250 g de queso crema tipo Philadelphia
• 60 g de azúcar glas (unas 2 cucharadas colmadas)
• 1 vaina de vainilla
• Unas ramitas y flores de hinojo fresco
Para la compota:
• 4–5 ciruelas amarillas (variedad Claudia Reina)
• 1 cucharada de azúcar blanca (aprox. 15 g)
Para el chocolate:
• 100 g de chocolate negro para fundir
• 100 g de chocolate con leche para fundir
Para la decoración:
• Gajos de ciruela amarilla asada
• Media lima cortada en rodajas finas
• Flores de hinojo frescas
• Hojitas de albahaca fresca
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Preparación paso a paso:
1. Compota de ciruela amarilla
Lava bien las ciruelas y córtalas en gajos pequeños.
Llévalas a fuego medio con una cucharada de azúcar.
Cocina durante unos 10-15 minutos hasta que se forme una compota suave.
Reserva y deja enfriar por completo.
2. Infusión aromática
En un cazo, calienta la nata junto con una vaina de vainilla abierta y unas florecitas + hojas de hinojo fresco.
Lleva justo hasta ebullición, retira del fuego, tapa y deja infusionar unos 10 minutos.
Cuela bien y deja que la nata se enfríe completamente en la nevera.
3. Preparar la crema
Cuando la nata esté bien fría, bátela ligeramente junto con el queso crema y el azúcar glas (60 g) hasta que tenga una textura cremosa pero no demasiado firme.
Reserva en frío.
4. Chocolate fundido y capas finas
Derrite los chocolates (negro y con leche) por separado o juntos, al baño maría.
Sobre una hoja de papel de horno, extiende finas capas de chocolate con ayuda de una espátula o lengua pastelera.
Deja enfriar hasta que solidifiquen. Estas capas darán textura crujiente entre la crema y la fruta.
5. Montaje de la tarta
Forra un molde rectangular tipo plumcake con papel film.
Comienza con una capa de crema, luego una lámina de chocolate, después una capa de compota de ciruelas.
Repite el proceso hasta llenar el molde, terminando con crema.
Refrigera mínimo 3 horas, o mejor de un día para otro.
6. Decoración final
Asa ligeramente unos gajos de ciruela con un toque mínimo de azúcar para darles brillo y sabor.
Desmolda la tarta, y decora alternando gajos de ciruela asada y rodajas finas de lima fresca por encima.
Añade flores de hinojo y hojitas de albahaca fresca para darle ese acabado natural y aromático.
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Consejos finales:
• Sirve esta tarta bien fría. Cuanto más tiempo repose, más se integran los sabores.
• Puedes hacer versiones individuales en vasitos o moldes pequeños.
• Si no encuentras flores de hinojo, puedes sustituir por anís estrellado para infusionar la nata.
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Un postre con alma mediterránea
Esta tarta fría no solo es deliciosa, sino que también es un homenaje a lo natural: fruta fresca, aromas de huerto y la belleza de las flores comestibles.
Ideal para disfrutar en una comida al aire libre, con buena compañía y una copa fría al lado.
